El sol gotea con suavidad la calle.

La risa se encoge y se expande

los ojos repican con cada parpadeo

presiento, cerca un enjambre

de voces que cantan por turnos

la canción del final de la tarde.

 

¿Dónde es que iba yo?

 

Ya no importa

oigo el sol que sale de escena

y la luz que se cae.

 

La pregunta se la robé a T. Pratchett, quien a su vez no sé de dónde la sacó, pero ya le tengo vista otra idea que no tardaré en hurtarle.