Rabia. Su sien tarareaba los rápidos latidos que el corazón dictaba. La sangre trepó a su cabeza en el instante en que lanzaba el único grito.<br>Todos observaban sin pudores el espectáculo que en esa calle se llevaba a cabo. Nadie hizo nada, solo presenciaban atónitos terrible confusión.<br>Ella, la progenitora de sus días, lloraba en silencio… y por dentro hacía estallar su propia furia.

Si en el ejercicio anterior usamos solo una vocal, en este ejercicio pretendemos NO usar una letra. En mi caso particular, marginé a la letra M del relato. Ustedes son libres de marginar la que quieran.