Antiguo es el secreto que se esconde en los pozos profundos de Escol. Ninguno osó irrumpir en sus lúgubres túneles, temeroso de no poder volver, de residir por siempre en el oscuro vientre del suelo rocoso, envuelto en sus tenebrosos efluvios que oprimen el espíritu de los fuertes. Pero oídme vosotros, jóvenes: uno existe que determinó su mente y descendió por los estrechos senderos. Vendó sus ojos con cilicio y, extendidos sus temblorosos dedos, siguió el consejo de los muros y descubrió el tesoro oculto. Fue él quien pudo después del retorno decir: He descubierto mi voz en el silencio.
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