El deber de hoy consistía en escribir un texto de 150 palabras, sin la presencia de la vocal “o”. Veamos como me quedó:
Mientras sangraba aún su herida, la enfermera hacía su tarea suavemente: pasaba y repasaba la gasa a través de la ruta puntada en su vientre, limpiaba las huellas del bisturí. Adela se sentía arriba de una nube, apenas alcanzaba a entender que pasaba, sabía que su sentencia de libertad estaba caducada desde ese instante. Un par de lágrimas aparecerían en sus mejillas para acabar su tristeza. Y en el ambiente se respiraría magia…
La leve queja del bebé expresaba hambre; y, sin meditar, Adela haría el hambre suya: Hambre de abrazarla, de cuidarla, de pertenecerse entre ellas. Si había dudas de su llegada, Adela actualmente transmitía seguridad a través de la mirada; y fue esa mirada que atinaba directamente a la cuna de la pequeña, ambas se miraban y hablaban sin hablar. Magia, su alias sería Magia, Adela estaba segura. Sentía al fin un palpitar, quería llamarse mamá. Magia Mamá.

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